24/6/12

Yo quiero que tengamos simulacros de quitarnos la ropa, de que me digas que me desvista porque así estoy más guapa, y quiero que no entiendas lo que susurro, y que me hagas gemir, y que me hagas volar, y que aunque nunca haya tenido miedo a las alturas, me diera vértigo subir a tu cintura...

12/6/12


Créeme. Nunca había sentido lo mismo por alguien, nunca me había evaporado al ver a alguien ser él mismo, y nunca había llenado la cama de recuerdos que me inventaba bonitos. Jamás había sufrido de verdad por amor, y se volvió tenue esta evidencia que todos veían y yo intentaba ocultar. No era un dolor fuerte, pero si que desgarraba a este siniestro corazón, que palpitaba por unas palabras que fueran en voz grave. El amor se había apoderado de mi, y de mis expectativas de vida. Se había aferrado a la idea de que un día tarde o temprano por fin me amaría, por fin me valoraría, o no sé, por fin sería sincero conmigo. Nunca había creído en los príncipes, pero sus buenos días no podía dejar de dárselos, las ganas de que él llegara de entre la multitud, me salvase de la falda corta y ajustada y me hiciera vibrar por cada rincón. Cuando él se acercaba a mi nada tenía sentido, yo no quería otro olor, ni otras manos agarrando mis nalgas, ni otros ojos posados en mis labios. No quería nada que estuviera fuera de él.
Nunca creyó el amor que yo sentía, y jugó a ser fuerte, a no intentarlo, a no confiar en lo que le decía y a creer que era una exagerada. Cada lágrima que brotaba no las oía, ni cada sonrisa al ver como me llamaba de forma cariñosa. Él no tenía ni idea que en mis noches de insomnio yo pensaba en como sería si él estuviera a mi lado, y su respiración suave dormida me tranquilizaría. No sabía que cada vez que me arreglaba pensaba que me diría él si me viera, y si le parecía que iba guapa o fea. Esto era puro, sin contratos, sin necesidad de que me dijera nada, yo le amaba, pese a toda fuerza natural e innatural. Yo quería un mundo en el que solo existiésemos los dos.
No valoró las suplicas, ni los deseos de ser uno, no valoró el sentido de mis palabras, ni valoró nunca lo que tenía guardado para él.

Nubes de Limón

Nubes de Limón
En esta vida hay que equilibrar esa balanza de la gente que no quiere sonreir.

Limoneros

Vie.

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Los versos de una náufraga que nunca encontró un coco en su isla

Veces que soñé