29/8/14

"No sólo has sido tan afortunado como para estar vinculado desde tiempo inmemorial a una línea evolutiva selecta, sino que has sido también afortunado- digamos que milagrosamente- en cuanto a tus ancestros personales. Considera que durante 3.800 millones de años, un periodo de tiempo que nos lleva más allá del nacimiento de las montañas, los ríos y los mares de la Tierra, cada uno de tus antepasados por ambas ramas ha sido lo suficientemente atractivo para hallar una pareja, ha estado lo suficientemente sano para reproducirse y le han bendecido el destino y las circunstancias lo suficiente para vivir el tiempo necesario y poder hacerlo. Ninguno de tus respectivos antepasados pereció aplastado, devorado, ahogado, de hambre, atascado, ni fue herido prematuramente ni desviado de otro modo de su objetivo vital: entregar una pequeña carga de material genético a la pareja adecuada en el momento oportuno para perpetuar la única secuencia posible de combinaciones hereditarias, que pudiese desembocar, casual, asombrosa y demasiado brevemente en ti".
Una breve historia de casi todo (Bill Bryson)

Y diréis que a cuento de qué esto. Casualidades, a eso viene.
Y aviso que esto será largo, porque lo primero es que tengo ganas de desplegar. Sólo escribir.
Hace dos años, exactamente hoy dos años y veintisiete días, dio el caso que seguía teniendo relación estrecha con dos amigas. La relación de la primera viene del cole, la edad, que ya es casualidad que sus padres quisieran tener un hijo después de once años sin tener uno, casualidad, yo también me llevo once con mi hermano mayor. Casualmente su hermana y la mía también tienen la misma edad. Bueno, dejo de hablar de las casualidades de que nuestros padres estuvieran igual de deseosos a la hora de tener hijos.
Como os iba contando, esta amiga y yo hace dos años y dos meses empezamos a quedar para ver películas todas las noches con otra amiga. Mi mejor amiga, de la que ya os contaré la casualidad de tenerla.
La relación de la segunda amiga viene a que mis padres se casaron jóvenes, de ahí empezó el negocio en el bar, para alimentar tres picos uno no era suficiente, dos está mejor. Así conocí a mi amiga, estando en el otro bar, mira que mi pueblo es pequeño (1,5 km más o menos de largo) pero si vives en una zona conoces y te llevas bien con los que viven allí, y como ella venía en fiestas y fines de semana (ella es de Madrid) pues nos juntábamos. Nos comprábamos la revista dibus y esas cosas. Bueno me vuelvo a desviar. A lo que venía, hace hoy dos años y veintisiete días a estas horas probablemente estaría viendo alguna serie, intentando hablar con alguien que no me hacía caso, escuchando música, en el río. ¡ESO! Yo estaba pegándome un chapuzón. Y por la noche, inmaculadamente cogimos mi portátil, buscamos una película (romántica, fantasía o dibujos, me cerraban mucho el margen) y nos disponemos a verla. Terminamos y nos vamos a la plaza del pueblo. Por aquel entonces eso de tener internet en el móvil era un sueño, así que me fui con mi amiga que tampoco tenía a coger wifi del ayuntamiento. En Madrid se van al Starbucks o Mcdonalds, nosotros aprovechamos mejor lo que pagamos. Como os iba comentando. Esa noche mi amiga que nos conocemos de pequeña pero que no era de aquí acababa de llegar al pueblo y me escribe "oye vente al parque que han venido unos amigos míos" mi contestación de primeras fue "tía, son las dos, estoy reventada" lo pensé mejor, la que había venido a ver la peli conmigo (la de la casualidad con los hermanos) me dijo, "venga vamos a verla y nos vamos". Tampoco es que se lleven precisamente bien, pero oye, no sé.
Llegamos allí. Joder, que vergüenza. Aviso, yo estaba superenamoradísima, sino podéis leer otras entradas. Y ahí estaban, fumándose una cachimba, tres chicos y mi amiga. Hablamos de muchas cosas, hablamos de sus carreras, hablamos de lo que yo iba a empezar a hacer. Paseamos por el pueblo, y la verdad, me gustaron mucho. Su casualidad también es intensa. Ella estudia lo mismo que dos de ellos, casualmente ellos son del pueblo de al lado. ¿Y él? ¿El otro chico? Él conoció a uno de ellos en unas clases de inglés en Irlanda, se llevaron bien y ahí los tienes a los dos sentados.
Día siguiente, yo sigo enamoradísima, mi cabeza no piensa en otra cosa. Otra noche más le escribo que se acabó que esto no puede seguir así, que si no me quiere yo ya no le puedo querer más, etc. Mañana siguiente, claro, sin respuesta a lo que le digo le pido perdón. He sido muy tonta. Y esa noche digo que venga a emborracharnos.
Y ahí estaban ellos, joder, ahora me acuerdo mejor, me han caído muy bien. ¡Oh! les gusta el cine (en verdad no dije ¡oh! es para quedar más british) y eso me gusta, les gusta el cine español, el americano, joder y la música... tienen gustos buenos. Me gusta. Y así, sin quererlo y queriendo empieza nuestra historia. Joder, sabes como ayer. Como si ya nos conociéramos. Como si formaras parte de otra historia que creamos antes, amanecemos tarde.
Y así seguimos, generando casualidades, encontrando la más grande.

Nubes de Limón

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En esta vida hay que equilibrar esa balanza de la gente que no quiere sonreir.

Limoneros

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Los versos de una náufraga que nunca encontró un coco en su isla

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