23/11/12

De las que lo dejan todo por alguien, de las que arriegan las cosas más valiosas. No, no arriego en apuestas no seguras. No apuestos en cosas que no merecerían la pena.
Silencios que no sirven más que para tachar mil papeles y para rallar las servilletas de los bares de Malasaña. Silencios que no merecen una esquela con sentido de alegría, y el peor silencio de todos. Ese que se emiten en orgía de ángeles. Ese.
El silencio que nadie quiere, el silencio de la falta de todo y la sobra de nada. El silencio que no quiere billetes en las ligas y no desea más que la misma y repetida serie de la televisión.
Ese silencio, el que más jode, el que más atracos aguanta, el que soporta los sollozos y te hacen creer fuerte. Silencios que no arriesgan, porque ya lo han perdido todo.

15/11/12

Que lo deje todo por ti, que esté atento, y que rompa las ventanas de todo el 9 de la calle que entra por la Avenida en una ciudad extremeña, que bajen mil quinientas veces los brazos, para amarrarse a tu cintura.

13/11/12

Atraparse, quedarse en algo, ¿qué digo algo? alguien. Ser quien quiera él que sea, moverme como él quiera, besar como el pida, hacer lo que me pida. Sumisa cuando está, tranquila y apaciguada. Así, así te conviertes cuando quieres a alguien. Dejas de vivir en ti y vives en él, y en sus sueños más amargos. Cuando te atrapas, no sabes ni como salir, ni quieres saberlo.

6/11/12

Manos que buscan y no encuentran, pestañas empapadas de sal, orgasmos del cielo, tacto sin miedo. Que las explosiones, mi Vietnam, mi guerra interna, mis sueños volando por los posos de café. Café, que tu boca sabe a café, y tus manos y uñas al terrón que deshacías. Azúcar, que tu cuerpo se espolvoreaba con el mío buscando sintonía. Mozart, Vivaldi y músicos rusos de nombres simpáticos. Bandas sonoras distintas, la nuestra. Me besas y una orquesta empieza alegre en el estómago. Te despides y volvemos a las pestañas con sal. Tienes la capacidad de volverme pequeña, de hacerme grande a la vez, de sentirme un gigante cuando pretendes escapar de algo que comenzó. Pasemos el otoño en una franja que sea invisible, pasemos las mil noches separados para echarnos de menos. Callar, silenciar cada hora del reloj que no estamos juntos, y beber del suave y alimonado recuerdo de whiskys tumbados desnudos en el suelo, mirando el techo de tus ojos.

Nubes de Limón

Nubes de Limón
En esta vida hay que equilibrar esa balanza de la gente que no quiere sonreir.

Limoneros

Vie.

Mi foto
Los versos de una náufraga que nunca encontró un coco en su isla

Veces que soñé