15/11/12

Que lo deje todo por ti, que esté atento, y que rompa las ventanas de todo el 9 de la calle que entra por la Avenida en una ciudad extremeña, que bajen mil quinientas veces los brazos, para amarrarse a tu cintura.

13/11/12

Atraparse, quedarse en algo, ¿qué digo algo? alguien. Ser quien quiera él que sea, moverme como él quiera, besar como el pida, hacer lo que me pida. Sumisa cuando está, tranquila y apaciguada. Así, así te conviertes cuando quieres a alguien. Dejas de vivir en ti y vives en él, y en sus sueños más amargos. Cuando te atrapas, no sabes ni como salir, ni quieres saberlo.

6/11/12

Manos que buscan y no encuentran, pestañas empapadas de sal, orgasmos del cielo, tacto sin miedo. Que las explosiones, mi Vietnam, mi guerra interna, mis sueños volando por los posos de café. Café, que tu boca sabe a café, y tus manos y uñas al terrón que deshacías. Azúcar, que tu cuerpo se espolvoreaba con el mío buscando sintonía. Mozart, Vivaldi y músicos rusos de nombres simpáticos. Bandas sonoras distintas, la nuestra. Me besas y una orquesta empieza alegre en el estómago. Te despides y volvemos a las pestañas con sal. Tienes la capacidad de volverme pequeña, de hacerme grande a la vez, de sentirme un gigante cuando pretendes escapar de algo que comenzó. Pasemos el otoño en una franja que sea invisible, pasemos las mil noches separados para echarnos de menos. Callar, silenciar cada hora del reloj que no estamos juntos, y beber del suave y alimonado recuerdo de whiskys tumbados desnudos en el suelo, mirando el techo de tus ojos.

4/9/12

Tiempo, relativamente y seguramente corto. Suficiente. Tiempo para aprenderte con miradas, con sonrisas, con caricias y besos de buenas noches. Largos domingos echándote de menos abrazado a mi. Navegar sola y acompañada. Saltarme las reglas, romper los esquemas, anular promesas propias. Evaporar cada una de las moléculas que nos separan todas las noches. Dormitar en tus sueños. Preguntar si esto es posible, o si, simplemente, se terminará. Historia la nuestra con nuestro Chernobyl y su explosión que dejó sus mil cenizas flotando en el ambiente. Complicidad y secretos. Que seas del que no quiero escapar, del que no quiero huir, del que me ha dejado querer y me ha dejado sentir.
A ti, y a tus manos, y a tus achuchones fuertes que te dejan sin respiración pero con el aliento de "dame más". A ti y a tus sonrisas mientras descansas y me miras. A tus besos dulces y amargos de Ballantines con naranja. A ti.




Por hacerme sentir la persona más querida de esta tierra, y por calentarme los pies fríos.

26/7/12

Que si me quieres contar cuentos de cómo te ahorcabas en braguitas ajenas los escucharé, me tocaré con ellos, los haré más calientes de lo que imaginabas que fueran. Haré que pases miedo si dejo de arrancarme la piel por tus huesos. Haré que vivas sumergido en este erotismo del que nadie imagina que entramos.

24/6/12

Yo quiero que tengamos simulacros de quitarnos la ropa, de que me digas que me desvista porque así estoy más guapa, y quiero que no entiendas lo que susurro, y que me hagas gemir, y que me hagas volar, y que aunque nunca haya tenido miedo a las alturas, me diera vértigo subir a tu cintura...

12/6/12


Créeme. Nunca había sentido lo mismo por alguien, nunca me había evaporado al ver a alguien ser él mismo, y nunca había llenado la cama de recuerdos que me inventaba bonitos. Jamás había sufrido de verdad por amor, y se volvió tenue esta evidencia que todos veían y yo intentaba ocultar. No era un dolor fuerte, pero si que desgarraba a este siniestro corazón, que palpitaba por unas palabras que fueran en voz grave. El amor se había apoderado de mi, y de mis expectativas de vida. Se había aferrado a la idea de que un día tarde o temprano por fin me amaría, por fin me valoraría, o no sé, por fin sería sincero conmigo. Nunca había creído en los príncipes, pero sus buenos días no podía dejar de dárselos, las ganas de que él llegara de entre la multitud, me salvase de la falda corta y ajustada y me hiciera vibrar por cada rincón. Cuando él se acercaba a mi nada tenía sentido, yo no quería otro olor, ni otras manos agarrando mis nalgas, ni otros ojos posados en mis labios. No quería nada que estuviera fuera de él.
Nunca creyó el amor que yo sentía, y jugó a ser fuerte, a no intentarlo, a no confiar en lo que le decía y a creer que era una exagerada. Cada lágrima que brotaba no las oía, ni cada sonrisa al ver como me llamaba de forma cariñosa. Él no tenía ni idea que en mis noches de insomnio yo pensaba en como sería si él estuviera a mi lado, y su respiración suave dormida me tranquilizaría. No sabía que cada vez que me arreglaba pensaba que me diría él si me viera, y si le parecía que iba guapa o fea. Esto era puro, sin contratos, sin necesidad de que me dijera nada, yo le amaba, pese a toda fuerza natural e innatural. Yo quería un mundo en el que solo existiésemos los dos.
No valoró las suplicas, ni los deseos de ser uno, no valoró el sentido de mis palabras, ni valoró nunca lo que tenía guardado para él.

Nubes de Limón

Nubes de Limón
En esta vida hay que equilibrar esa balanza de la gente que no quiere sonreir.

Limoneros

Vie.

Mi foto
Confundo el cine con la realidad.

Veces que soñé