6/11/12

Manos que buscan y no encuentran, pestañas empapadas de sal, orgasmos del cielo, tacto sin miedo. Que las explosiones, mi Vietnam, mi guerra interna, mis sueños volando por los posos de café. Café, que tu boca sabe a café, y tus manos y uñas al terrón que deshacías. Azúcar, que tu cuerpo se espolvoreaba con el mío buscando sintonía. Mozart, Vivaldi y músicos rusos de nombres simpáticos. Bandas sonoras distintas, la nuestra. Me besas y una orquesta empieza alegre en el estómago. Te despides y volvemos a las pestañas con sal. Tienes la capacidad de volverme pequeña, de hacerme grande a la vez, de sentirme un gigante cuando pretendes escapar de algo que comenzó. Pasemos el otoño en una franja que sea invisible, pasemos las mil noches separados para echarnos de menos. Callar, silenciar cada hora del reloj que no estamos juntos, y beber del suave y alimonado recuerdo de whiskys tumbados desnudos en el suelo, mirando el techo de tus ojos.

4/9/12

Tiempo, relativamente y seguramente corto. Suficiente. Tiempo para aprenderte con miradas, con sonrisas, con caricias y besos de buenas noches. Largos domingos echándote de menos abrazado a mi. Navegar sola y acompañada. Saltarme las reglas, romper los esquemas, anular promesas propias. Evaporar cada una de las moléculas que nos separan todas las noches. Dormitar en tus sueños. Preguntar si esto es posible, o si, simplemente, se terminará. Historia la nuestra con nuestro Chernobyl y su explosión que dejó sus mil cenizas flotando en el ambiente. Complicidad y secretos. Que seas del que no quiero escapar, del que no quiero huir, del que me ha dejado querer y me ha dejado sentir.
A ti, y a tus manos, y a tus achuchones fuertes que te dejan sin respiración pero con el aliento de "dame más". A ti y a tus sonrisas mientras descansas y me miras. A tus besos dulces y amargos de Ballantines con naranja. A ti.




Por hacerme sentir la persona más querida de esta tierra, y por calentarme los pies fríos.

26/7/12

Que si me quieres contar cuentos de cómo te ahorcabas en braguitas ajenas los escucharé, me tocaré con ellos, los haré más calientes de lo que imaginabas que fueran. Haré que pases miedo si dejo de arrancarme la piel por tus huesos. Haré que vivas sumergido en este erotismo del que nadie imagina que entramos.

24/6/12

Yo quiero que tengamos simulacros de quitarnos la ropa, de que me digas que me desvista porque así estoy más guapa, y quiero que no entiendas lo que susurro, y que me hagas gemir, y que me hagas volar, y que aunque nunca haya tenido miedo a las alturas, me diera vértigo subir a tu cintura...

12/6/12


Créeme. Nunca había sentido lo mismo por alguien, nunca me había evaporado al ver a alguien ser él mismo, y nunca había llenado la cama de recuerdos que me inventaba bonitos. Jamás había sufrido de verdad por amor, y se volvió tenue esta evidencia que todos veían y yo intentaba ocultar. No era un dolor fuerte, pero si que desgarraba a este siniestro corazón, que palpitaba por unas palabras que fueran en voz grave. El amor se había apoderado de mi, y de mis expectativas de vida. Se había aferrado a la idea de que un día tarde o temprano por fin me amaría, por fin me valoraría, o no sé, por fin sería sincero conmigo. Nunca había creído en los príncipes, pero sus buenos días no podía dejar de dárselos, las ganas de que él llegara de entre la multitud, me salvase de la falda corta y ajustada y me hiciera vibrar por cada rincón. Cuando él se acercaba a mi nada tenía sentido, yo no quería otro olor, ni otras manos agarrando mis nalgas, ni otros ojos posados en mis labios. No quería nada que estuviera fuera de él.
Nunca creyó el amor que yo sentía, y jugó a ser fuerte, a no intentarlo, a no confiar en lo que le decía y a creer que era una exagerada. Cada lágrima que brotaba no las oía, ni cada sonrisa al ver como me llamaba de forma cariñosa. Él no tenía ni idea que en mis noches de insomnio yo pensaba en como sería si él estuviera a mi lado, y su respiración suave dormida me tranquilizaría. No sabía que cada vez que me arreglaba pensaba que me diría él si me viera, y si le parecía que iba guapa o fea. Esto era puro, sin contratos, sin necesidad de que me dijera nada, yo le amaba, pese a toda fuerza natural e innatural. Yo quería un mundo en el que solo existiésemos los dos.
No valoró las suplicas, ni los deseos de ser uno, no valoró el sentido de mis palabras, ni valoró nunca lo que tenía guardado para él.

24/5/12


Yo a él no le quiero por como viste, ni por la música que oye.
Tampoco le quiero por su físico, ni mucho menos porque se perfume con colonias caras.
Yo le quiero porque estando con él cualquier cosa me parece buena. Estando con él mis silencios dicen mucho más.
Me gusta su sonrisa, aunque diga que es fea y se la tape. Me gusta ese olor que tiene al dejarse ser el mismo. Me gustan sus manos y el calor que me dan. Me gusta que me haga sudar. Me gusta que entienda que significa llamarse Margot.
Lo que más me gusta de él, sin duda, es que me hace perder el tiempo invirtiéndolo en caricias y risas.
No dejo atrás la forma con la que mira, los ojinos que se le ponen cuando tiene sueño y esos orgullos que nos entran por quien dará ese beso al vernos.
Me gusta que sepa de qué color son las braguitas que llevaba la primera vez que volamos juntos en ese cuarto. Que se asomara a la ventana cuando me iba y verle esa perfección.
Me gusta que a veces recuerde que me quiere y que no quiera perderme. Me gusta que me haga sentir como damos envidia a cualquier pájaro cada vez que estamos juntos, dar envidia a cualquier estrella que se queda floja en brillo.
Me gusta verle sentir. Y que me haga sentir a mi por encima de estas letras.
Me gusta que cada vez que pueda echar la vista atrás, siempre será un viaje por la felicidad.

22.

6/5/12


Tengo ronca el alma de quererte
en esta soledad llena que me ahoga;
tengo los ojos llenos de luz de imaginarte
y tengo los ojos ciegos de no verte;
tengo mi cuerpo abandonado al abandono
y tengo mi cuerpo tiritando de no poder tocarte;
tengo la voz tosca de hablar con tanta gente
y tengo la voz preciosa de cantarte;
tengo las manos agrietadas de la escarcha
y tengo las manos suaves de en el cielo acariciarte;
tengo soledad, luz, alegría, tristeza,
rebeldías, amor, sonrisas y lágrimas...


                                                           Rojitas las orejas.

Nubes de Limón

Nubes de Limón
En esta vida hay que equilibrar esa balanza de la gente que no quiere sonreir.

Limoneros

Vie.

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Confundo el cine con la realidad.

Veces que soñé